"PANEL PORTEÑO DE EMERGENCIA GLOCAL / AGUA PURIFICADA AMÉRICA / MUTACIONES DEL PACÍFICO (Obra en proceso 2024 a 2026)



 




TEMAS, SEMÁNTICAS ESTÉTICAS Y PROCESALIDAD DE LA OBRA

 

El MONTAJE:




Partes del Montaje

Panel induatrial de madera de Pino / Cuadros no contenidos cuatro (4) / Hornacinas siete (7), cada una con un cuadro contenido en su interior.

Sobre un panel rectangular de madera industrial (244 x 205 x 3,2 cms.), al modo de los paneles de las viviendas de emergencia, que dispone el estado de Chile en casos de catástrofes sobre sus poblaciones ciudadanas o rurales),  se distribuye un políptico en forma de cruz, que reúne y articula once (11) cuadros, cuatro (4) de formato aproximado de 30x30 centímetros, y siete (7) cuadritos de 19,5x13 cms cada uno
(contenidos dentro de sendas hornacinas, 
construídas con botellas plásticas de agua purificada (una de 20 litros, dos de diez litros cada una, y  cuatro de 2 litros cada una), madera contrachapada y clavos oxidados .


 Cuadros no contenidos:







Hornacinas y Cuadros contenidos:



                                                                               










     










Miradas del montaje

Esta obra compuesta supone su lectura entre tres tipos de miradas, que, por supuesto, se complementan dentro de sus contraposiciones: :

1- Mirada general o del conjunto en unidad total:

Revela a las partes del conjunto en su unidad significante de ser sobre un panel. Panel que ya resume en su misma materialidad "panel de emergencia" la especificidad de lo LOCAL  nacional, como también la especificidad de lo LOCAL comunal de Valparaíso, en los "nombres ejes" (al modo letra imprenta) de sus icónicas caletas y su gran colector de aguas servidas al mar (referencias todas con graves problemas de contaminación como denominador común), ubicados en los perímetros de los cuatro lados del panel, articulando así dentro del concepto general de lo "GLOCAL" de toda esta obra en su conjunto unitario. Como son de mirada general y contextual las obras pictóricas-objetuales que operan como conjunto dentro del panel y con el panel, asimismo también operando con las referencias del nombre compuesto de la obra   total del montage, refencias al continente americano y al oceano Pacífico, que expanden la problemática contaminante desde cada obra en su unidad particular hacia su contexto general de fondo, que se halla en el modo de producción capitalista como fenómeno mundial, y que se origina en los Centros geopolíticos para derivar a las Periferias geopolíticas, y no al revés.

2- Mirada particular media:

Lectura ya más particularizada en cada obra o cuadro u objeto hornacina en sí mismo, pero que puede ser al mismo tiempo reconectora de contigüedades particulares a generales.           

3-Mirada particular intrusiva:

No correspode solamente a la de los cuatro cuadros en su pictoricidad minuciosa en sí, sino en especial a la mirada que depara el interior de cada una de sus siete hornacinas, al escudriñar los cuadros pequeños, uno por uno, tras el velo del plástico

Finalmente, todas estas miradas y sus semánticas relacionales interactúan entre las partes y el todo del discurso estético/ideológico de la obra como Montage, el cual comprende desde todas sus partes, desde lo particular a lo general y viceversa, como un ser unitario pero desde lo compuesto en sí.


Proceso de trabajo

El trabajo de Arte aquí presente resulta de la interacción entre el concepto de Pintor Iconográfico y el de Pintor Procesal. Como Pintor Procesal aplico en la inventiva y desarrollo del Monotipolietileno la expertiz de mi oficio de  Restaurador (de objetos de Arte y Decorativos), integrado a mi oficio del arte iconográfico; entrecruce enriquecedor, finalmente en la suma de ambos como Artista Visual.

Resumen operativo: Monotipolietileno sobre Pintura o Dibujo (de mi autoría), y vuelta a retocar o direccionar como Pintor icónico-procesal (hacia mis temáticas y sus interrelaciones con el medio social nativo e internacional) estas imágenes espontáneas de resultas de lo procesal de la acción impresora.

 

El Monotipolietileno 

Es un tipo de grabado (sistema de monoimpresión de inventiva personal),  se vale de una matriz inestable: un trozo de plástico o polietileno transparente (del tamaño del papel, cartón, tela u otra superficie a imprimir), luego trabajo con cuatro grosores estándares (los que usa el comercio para envolsar comestibles como arroz, fideos, etc., y otros), en tanto sea más o menos grueso o delgado el polietileno, unido a la materia imprimante (se esparce sobre el polietileno con una brocha o rodillo), una solución conformada por pintura acrílica al agua, más agua para adelgazarla  en diversas medidas, y, aceite, también en diversas medidas, para emulsionar el compuesto, lo cual determina tipos distintos de patrones morfológicos pero siempre con gran variabilidad en su entropía, así, todas relacionadas en sus ya mencionados tendientes imaginarios esenciales.

 

Temáticas

El nombre de este montaje: aprovecha el nombre comercial América que trae estampado de origen el garrafón de agua purificada, en sobrerelieve del plástico. Al convertir este envase de agua purificada en la Hornacina 1, queda del revés (desvinculando en primera instancia esta obra alguna relación directa con el nombre comercial del objeto garrafón), por tanto el nombre América  así también queda del revés (cabeza abajo o patas arriba). Que aquí el nombre Américaquede así, del revés, no deja de ser una lectura menor, pues trasciende a su referencia comercial, trasciende el mero envase hacia una otredad, pues ya cortado el envase original en su mitad longitudinal, más la aplicación de madera contrachapada con clavos  oxidados, clavados en sus cantos perimetrales, este envase se transforma, o muta,  en un otro objeto llamado Hornacina (objeto religioso de raís de la antigüedad pagana-cristiana), aunque conservando y evocando de manera importante parte de su esencia primaria, generando el entrecruce de ambos conceptos (el del envase original con su deriva en Hornacina) contemporáneas significancias religiosas y/o espirituales y geopolíticas, en los conflictos y paradojas (el plástico de estas botellas y del Monotipolietileno es un derivado del gran contamiante petróleo) Norte Sur o Centro Perisferias, y lo que a cada región toca, positiva y/o negativamente, en las ganancias y pérdidas del sistema dominante y su modo de produción versus los pueblos, y en definitiva responsable de la catátrofe medio ambiental del orbe.

En tanto que, el tema de la Cruz y lo Sacro se replantea en este trabajo subvirtiendo  la estética original de la propia imagen sagrada que cita esta en su propia lógica estética como obra de arte (Pintura/Grabado, o Pintura Expandida, de obras en sí pero asumidas como fragmentos al ser partes de un montaje), este es un intento de interrogar a la propia religión, al cristianismo en sus diversas vertientes (Cruz es Cristianismo en general, Hornacina es Catolicismo en particular, ambas desde su raís más vernácula, o sea pagana), al signarla poéticamente aquí como co-responsable, junto al poder económico-político, de la actual  crisis de la dominancia y decadencia de Occidente, pero, para signarla, a la Religión, también poéticamente aquí, en lo más positivo de su influencia social, en su aporte, de siglos, en la, reitero, positiva construcción de comunidad.  Luego valga esta contradicción como el valor poético de un oxímoron,  contradición política religiosa que cada espectador pudiese llegar a ver y eventualmente a resolver, o no, si se plantea, o no, la significancia de esta obra como tal la propone su autor, a través de su lectura estética, aquello que como bloque de emociones suscite en cada cual en la racionalidad de su propia comprensión, rebasando e incluso contradiciendo los propios alcances de la lectura que propongo como autor de esta obra.

La cruz signa un modo de acceso paradigmático a esta obra, con toda su contradictoria carga religiosa-cultural. La cruz tanto como imagen de cuerpo total de este montaje, forma unitaria general en la mirada a distancia del espectador, como, asimismo en la visión que proponen, una a una, cada Hornacina, como objeto sacro de la tradición cristiana católica principalmente.

Hornacina  

Un alma física para los cuadros pequeños, que se construye principalmente con botellas plásticas de agua purificada, madera contrachapada y clavos.

Como objeto religioso en sí de esta misma tradición cristiana católica, aquí presente tanto en la imagen de su exterioridad como en la de su interioridad, en lo que guardan y velan, porque lo alteran o deforman de uno u otro modo en sus precarias transparencias, ya que  este plástico en su ser curvado (de botella) genera reflejos fantasmales, distorcionantes, que complejizan la profundidad de campo visual de las mismas tramas y texturas del cuadro en sí, como el objeto estético que es, pero, en tanto contenido en este interior. Cuando el agua purificada ha sido vaciada de la botella, entonces esta muta en hornacina, operando así el agua purificada en su ausencia como ese ser otro, el de la ausencia pero presente a la vez en el cuadro que la sustituye, o sea el campo de lo espiritual en el Arte; el líquido faltante así trans-mutado sólo en pura memoria humana, que se fija dentro el vacío de este interior; memoria de esa agua ya bebida ahora fugiendo en el ser estético del cuadro, dentro de la otra memoria, memoria religiosa histórica de lo sacro  de la Hornacina.

 

Cuadros/contenidos en hornacinas/no contenidos en hornacinas/temas y semánticas relacionales entre continente y contenido, lo procesal y lo iconográfico.

El cuadro  que contiene la Hornacina 1 es una cita de la cara del “Ecce Homo”, más precisamente de aquel  famoso cuadro (en Internet) por resultar como obra de arte, en España, tras una restauración fallida. Interactuo en  un bucle doble: como Pintor Procesal dispongo un fondo Monotipolietileno, para dibujar sobre este, como Pintor Icónico, la cita (más bien libre) de la obra de una otra Restauradora (la que sin querer convierte la pintura citada, de realismo académico a una figuración expresionista).

En cada Hornacina , de la 2 a la 7, se plantea cada cuadro con el concepto de mutación (por contaminación de las aguas) como un patrón en multiplicación, es decir, no radica en la imagen de un individuo (como sí lo hacen los cuatro cuadros grandes sin hornacinas) sino en su masificación de la imagen, la genérica. Cada hornacina como objeto único, más que por su posición en el montaje, que la signa como parte de un todo, resulta por el cuadro único y original que cada una contiene, que la diferencia morfológicamente de la otra similar. 

El concepto de  interioridad y ser contenido que procuran las hornacinas esta ligado al consumo humano de agua potable con que viene originalmente el objeto  comercial que la genera. Así lo visionado a través del plástico, ya en ser hornacina, con todas sus cualidades o problemáticas de transparecia/opacidad, incide en las imágenes pintadas despositadas en su interioridad,  ligadándolas, desde ese ámbito del consumo de agua purificada al síquico/espiritual de lo sacro, lo que condice como tal en esta nueva hornacina.

 

Las estéticas y conceptos dircursivos de cada imagen de los cuatro (4) cuadros grandes (que escapan a la interioridad de las hornacinas) refieren temáticamente a un mutante particularizado, a un individuo único en cada caso. Son Monotipolietileno sobre Pintura (tres de Mujeres individuadas y uno de Hombre -El Hombre de Vitruvio-) + Pintura Acrílica

En cada uno de los siete (7) cuadros pequeños dentro de las hornacinas, al contrario del individuo único, se halla el tema genérico, la multiplicación mutante. Son Monotipolietileno sobre dibujo al carbón (cuatro de Mujeres genéricas y tres de Hombres genéricos).            

Las imágenes de estos siete (7) cuadros en general aluden a procesos de-formativos de las morfologías animales y humanas, como metáforas de la contaminación de los mares y océanos en general, pero, teniendo como paradigma al Océano Pacífico, contaminado, hoy además, por un inmenso caudal de aguas radiactivas, que viene siendo vertido a este por la central nuclear Fukushima de Japón con la anuencia total del sistema económico-político dominante. Referencia al agua que el modo de producción dominante pareciera no valorar como no sólo de consumo sino de insustituible necesidad humana (sea el agua de océanos, mares, lagos o ríos), pues dentro de las  cuales propicia dicha saturación contaminante sin tomar acciones relmente efectivas contra esto, dentro del actual contexto de desastre climático mundial.

En estos cuadros la alusión al agua es aquí dada no sólo por sus estéticas, en definiciones figurativas directas e indirectas , sino por las hornacinas, al estar construidas con envases plásticos deshechables de agua purificada, que pueden ser reconocidas como tales aún conformando el nuevo objeto hornacina. Discursividad estética aludiendo al agua y a su contaminación,  a esos más que seguros procesos de mutaciones degenerativas y de muerte de organismos, tanto del mundo animal como vegetal en las aguas saladas o dulces de la Tierra.

Espejeo de esta contaminación oceánica que se da en el propio constructo artístico, en la técnica y los materiales de este sistema de mono impresión (que denomino Monotipolietileno), dispuesto sobre mis pinturas y dibujos (relativamente antiguos y nuevos), quedando de estas imágenes primeras, de sus personajes humanos y animales, un rastro muchas veces ya no reconocible, sino morfologías re-compuestas, entes mutantes, pues prevalece la imagen, siempre azarosa, pero de entropía ordenadora de la propia saturación multipicativa del Monotipolietileno, por sobre la imagen anterior más convencional a la cual mancha o permea significativamente. En resultas de imágenes que siempre aluden o recuerdan al mutante del imaginario morfológico precolombino, meso americano-incaico, y, aún  al medieval europeo y  céltico con sus gárgolas y demonios.