Implicancias del Monotipolietileno en mi Pintura Expandida

 Mi Cuerpo de obra 2022-2025

Presentación:

"Implicancias del Monotipolietileno en mi Pintura Expandida (Hacia el Enmarque y lo Tridimensional): Restauración, Mutación y el Ritual de lo Precario"

 

Introducción: El restaurador como alquimista del Antropoceno

Mi práctica artística es un acto de sabotaje poético donde herramientas de restauración —heredadas del taller paterno— deconstruyen, hibridan y resucitan memorias fracturadas. El Monotipolietileno, técnica central (de invención personal), trasciende el método de impresión: es un lenguaje material que entrelaza acrílico emulsionado (metáfora del petróleo), madera y saudade visual. A través de él,  pintura y escultura expanden sus límites, convirtiendo marcos en relicarios, plásticos en códices y restos de jardín en cuerpos mutantes. Este corpus cuestiona la linealidad del tiempo, la pureza material y el mito del progreso.

 

I. Monotipolietileno: Petróleo, azar y memoria ancestral

 

La matriz inestable: Plástico como herida y escritura

 

Bolsas comerciales: Residuos de consumismo transformados en soportes de lo sagrado. Su transparencia fría opera como "piel del Antropoceno", registrando desde derrames petroleros (pintura procesal) hasta derivarlos en glifos precolombinos (pintura icónica).

 

Emulsión acrílico-aceite: Tensión química que genera texturas de "belleza tóxica". Cada impresión es una "catástrofe controlada" (Deleuze), donde el accidente rompe clichés visuales para revelar formas semifigurativas: guerreros aztecas, rostros medievales deformados, espirales célticas corroídas.

 

El negro como luto y resurrección

Cromática de la ausencia: Negros y grises como luto activo por paisajes devastados, pero también como "oscuridad fecunda" —petróleo fósil resucitado a través del arte.

 

Temporalidad queer: Petroglifos del futuro

 

"Anacronismo radical": Iconografías con reminiscencias mesoamericanas, incaicas y medievales impresas en plástico —material de su supuesta superación— creando un tiempo plegado (no lineal): guerreros olmecas manchados de petróleo coexisten con caballos de Troya recortados en contrachapado.

 

II. Pintura Expandida: Marcos, hornacinas y el mito de lo intacto

 

El marco como cuerpo sagrado

Hornacinas (54x32x6 cm aprox): Extensiones constitutivas de la obra donde Monotipolietileno unifica contenedor y contenido. Funcionan como:

Relicarios laicos: Veneran restos culturales (vírgenes coloniales devenidas en juguetes rotos).

Cuestionamiento al museo: Interrogan qué merece ser enmarcado en un mundo donde el arte convive con la basura.

Cartón y madera: La política de lo humilde

Cartón: Soporte efímero elevado a arte, desafiando jerarquías materiales.

 

Maderas en conflicto:

 

Pino macizo (vetas como archivos del tiempo) vs. Contrachapado (símbolo de serialización capitalista), formando un "oxímoron material" del trauma ecológico.

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III. Escultura Expandida: Cuerpos mutantes y rituales de lo precario

 

Línea Arbórea: Lo vegetal, lo óseo, lo erótico

 

Tronquitos de pitósporo (6x35 cm en promedio): Ramas talladas en formas ambiguas (pechos, vulvas, cabezas de pájaro) que devienen "fósiles del futuro". Monotipolietileno corroe su pureza como moho parasitario.

 

Línea Madera contrachapada: Juguetes rotos o declinados del progreso

 

Figuras recortadas (caballos de Troya, mujeres-planos) donde lo lúdico y lo sagrado colisionan:

 

Geometrías rectas vs curvas tesionan la objetificación de los cuerpos del mestizaje latinoamericano.

 

Tintes invadidos por Monotipolietileno como virus cromático.

 

Línea Hornacinas-botella: Ecología poética y crítica decolonial

 

Botellas transparentes (3-20 litros): Cúpulas de plástico sagrado que ritualizan el consumo. Diálogo entre madera contrachapada (base orgánica) y plástico (sintético).

 

Clavos oxidados: Soles/heridas que folklorizan el orden colonial mediante disposición matemática fracasada.

 

Interiores cupulares: Dibujos al carbón intervenidos con Monotipolietileno, creando mutantes fantasmas culturales que cuestionan purezas identitarias.

 

 

 

 

 

IV. Poética de la restauración: Saudade y palabra materializada

 

Versos tallados en madera

 

Poemas en "nosotros" convertidos en grietas o surcos carbonizados. La fragmentación del verso replica la incompletitud de las obras, creando un balbuceo material circular.

 

Restauración invertida

 

Falsos históricos (bases): Invertidas vasijas "precolombinas" de PVC y contrachapado reparadas con tornillos y resina.

 

Cicatrices glorificadas: Esculturas devoradas por termitas, cuyos surcos y traumatismos de la poda se rellenan con resina y plástico.

 

V. Implicancias sociopolíticas: Un manifiesto materialista

Crítica al extractivismo

Plástico redimido como denuncia ecológica; contrachapado como alegoría de bosques industrializados.

Democratización de lo sagrado

Hornacinas en talleres y calles (no en museos) con figuritas encontradas (de terceros o en la propia talla): ofrendas a un "nosotros" fracturado.

 

Agua, plástico y colonialismo

 

Botellas como territorios en disputa: exponen desigualdad en acceso al agua y fetichización de lo "puro".

 

Conclusión: Hacia una utopía material

Este cuerpo de obra es un "ritual de reparación simbólica" donde plástico, madera y PVC dialogan como entidades vivas. Las hornacinas-botella —con clavos-soles (clavos al modo potencias de los espejos o soles quiteños) y mutaciones cupulares— son microcosmos de resistencia: espacios donde el agua deviene sangre simbólica, los clavos iluminan en lugar de herir en su custodia de los fantasmales seres mutantes  tras el plástico transparente como parodia de la nobleza del vidrio en su interior.

 

Epílogo: 

Instrucciones para habitar el derrame

"Tome una botella de agua vacía.

Córtela por la mitad a lo largo, clave en sus bordes los restos de un sol.

Dentro, dibuje la metáfora humana de un dios irreconocible.

Aplique el Monotipolietileno para que lo corrompa.

Ahora tiene un altar portátil de mutantes para el Antropoceno."

 

Texto palimpsesto: absorbe accidentes como catástrofes creativas, escribiéndose con las ruinas del presente.